
Opción de ayuda
por Mireya Díaz, Vivienda y Decoración el Mercurio, 31.04.2010
En tiempos de reconstrucción las soluciones habitacionales de rápida instalación, eficientes en términos energéticos y económicos vienen como anillo al dedo, más si éstas no arriesgan la calidad espacial. Después de algunos ejercicios con containers, el arquitecto Sebastián Irarrázaval y su equipo aplicaron las ideas obtenidas para la construcción de casas, centros comunitarios, escuelas, etc. Se trata de un sistema modular -cuyo valor es desde 14 UF el m²- en el que se mejoran las cualidades ambientales de un container, ya que tienen doble revestimiento en el exterior e interior y ventilación cruzada, con lo que no hay problemas acústicos, aíslan el frío de invierno y el calor de verano. Después de armarse se instalan donde se requiera, sobre una plataforma construida con barreras camineras prefabricadas, de manera que la casa queda como flotando sobre el terreno. Para aumentar el ancho de un container, éste se puede abrir por un costado, y al sumarse a otro, dejar entre ambos un espacio hecho con planchas de acero selladas o vidrio, incluso con lucarnas. Permiten ponerse uno sobre otro e instalarles ventanales para el buen ingreso de luz natural. Irarrázaval también diseñó un prototipo de vivienda social, de 35 m², en conjunto con Eduardo Godoy -el gestor del proyecto Ochoalcubo-, para emplazar en Talcahuano y Juan Fernández, y escuelas en la localidad de Retiro, Región del Maule. Cada casa tardaría tres meses en terminarse, mientras que dos meses y medio las escuelas, obras que están a la espera de financiamiento para concretarse. "Los sistemas prefabricados se asocian a malas condiciones ambientales, ya que muchos son modelos que generan costos energéticos altísimos, lo que no ocurre en este caso", explica el arquitecto.
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